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Acabar con los tópicos del sonido y la música

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Hace 4 años escribí un extenso artículo para la revista ISP dedicado a los tópicos en el mundo del sonido y la música en España que actualizo en una segunda edición para los seguidores de CICEblog.

Gracias a la revolución de la tecnología en el campo de la informática, lo que hace más de 50 años ocupaba toda una habitación hoy nos cabe en la palma de una mano. También los ordenadores que hace más de 50 años eran de uso exclusivo para ejércitos, centrales de inteligencia o grandes multinacionales hoy, por menos de 1.000 euros, es una realidad en muchos de los hogares del mundo occidental. Ésto supone que con esta maravillosa herramienta y los conocimientos adecuados, cualquier persona con talento e inteligencia puede llegar donde se proponga.

También es un hecho palpable que un ordenador (dispositivo que no te ordena nada de nada, sino que recibe y gestiona órdenes) es una herramienta con un enorme potencial o, lo que es lo mismo, con una enorme capacidad de procesamiento, cualificado virtualmente (emulando comportamientos) para hacer casi cualquier cosa (actualmente los ordenadores casi están a la altura de los objetos que emulan y en muchos aspectos los superan, como es el caso de la edición digital de sonido). Este hecho nos va a permitir dedicarnos junto con el software adecuado a cumplir casi cualquier sueño que tengamos (siempre que le introduzcamos las órdenes adecuadas). Para que todo esto sea una realidad, sería tremendamente importante tener conocimientos al respecto de lo que queramos hacer, tampoco estaría de más tener una idea definida de lo que queramos contar o expresar en el caso, por ejemplo, de querer hacer música.

Debemos tener en cuenta que hoy en día tenemos programas de informática musical con los que podemos combinar infinidad de sonidos de múltiples librerías, que incluyen patrones o líneas musicales sobre distintos instrumentos que nos dan como resultado una combinación casi infinita de lo que podríamos definir como “música puzzle”.

Diferencia entre jugar y hacer música

Sin embargo, la amplia mayoría de jóvenes, y no tan jóvenes, que les da por querer jugar a la música montan estos puzzles musicales sin conocimientos algunos de música (he de decir que no todos, afortunadamente). Unos siguen su instinto, en el mejor de los casos, y otros, los más, copian fórmulas ya conocidas, y tristemente están convencidos de que son compositores. Hay otros que por el hecho de trabajar con un programa de edición de sonido y saber importar archivos, ya piensan que son técnicos de sonido. Como estos archivos están normalizados en cuanto a niveles se refiere y suelen sonar más o menos equilibrados creen que son productores musicales, dicen hacer “música electrónica“, curiosamente no saben casi nada de música y mucho menos de electrónica. Sus conocimientos técnicos se reducen a cómo bajarse un archivo de forma gratuita de Internet, pero tampoco suelen entender muy bien cómo viajan las cosas a través de un cable, no saben la diferencia que hay entre un acorde mayor y uno menor y, lo que es peor, no los distinguen auditivamente. Un ejemplo: si uno monta un puzzle de mil piezas del Guernica de Picasso, no puede creerse un pintor.

Querer vivir de la música cuando habitualmente no se crea nada, es mucho más difícil, también querer vivir de la música cuando habitualmente se está acostumbrado a obtener la música de forma gratis es una absoluta contradicción (salvo que se lleguen a alimentar del aire). Estamos en un punto en el que la música terminará de ser un negocio rentable para las multinacionales y se dedicarán a esto sólo los que deseen ser músicos y no famosos, como pasa en la actualidad.

La música vuelve a sus orígenes

En este momento estamos volviendo a los orígenes de la música grabada, la música se disfrutaba en directo y uno oía la radio o escuchaba un disco, hasta que tu artista favorito tocase en su ciudad; a veces pasaban muchísimos meses hasta que eso ocurriese. Eso sucedía en el siglo pasado, justo antes de que la música llegara a ser una industria tal y como la conocemos hoy en día, algo que comenzó a partir de los años 50 con Elvis Presley, donde al verse el negocio que podía suponer la venta de música destinadas a los más jóvenes, se inventaron muchos de los aspectos habituales en las producciones comerciales de hoy en día (la mejor calidad de sonido posible, el marketing comercial, el merchandising, etc.). Ya en los 60, con The Beatles, se perfeccionaron todos estos aspectos, aunque también se inventaron muchas otras cosas, como el marketing a escala mundial, el álbum como concepto, el videoclip, se vio la necesidad de crear sistemas de P.A. para la música, etc.

Antes de todo esto, los músicos en EE.UU. (años 40-50), como por ejemplo: Ray Charles, Louis Amstrong, Nat King Cole, un jovencísimo Frank Sinatra, cuando grababan un disco, como no existía los sistemas multipistas de nuestros días, grababan en directo, creando directamente un máster en cada grabación. Estas grabaciones se realizaban en un estudio de grabación, en una emisora de radio en vivo o bien en un club, aprovechando que tocaban para un determinado publico. A veces estos mismos conciertos eran los que se radiaban en riguroso directo, pero como todos sabemos el concepto High-Fidelity (Alta Fidelidad) o Hi-Fi, es algo propio de los años 70.

¿Qué ocurría entonces en los años 40-50?, pues que el público en general oía la radio, que contaba con una calidad reducida por la tecnología del momento, al igual que los reproductores de discos (pizarra por esa época) y, antes de la invención del microsurco, su calidad dejaba mucho que desear. Aún así, los más afortunados compraban discos para poder “disfrutar” de la música cuando quisieran y siempre hasta que su artista favorito tocase en su ciudad, ya que lo que querían es ver a sus artistas favoritos en directo, porque esa es una experiencia única, real e irrepetible. Afortunadamente, aunque dispongamos de maravillosos sistemas de reproducción en DVD, con sonido en 5.1 y con unas pantallas increíbles, no se puede comparar con vivir personalmente lo que uno está sintiendo en directo en un buen concierto.

La buena Música transmite emociones

La buena Música es un lenguaje y un arte en sí mismo, que debiera tener la capacidad de transmitirnos emociones, aunque reconozco que cada vez es más difícil encontrar signos de inteligencia en la evolución de este tipo de lenguaje que debiera ayudarnos a abrir nuestra mente y prepararnos para enfrentarnos al futuro con mucho más optimismo y alegría.

El sonido de la buena música despierta nuestra inteligencia, desconfiad de aquellos que dicen que la música no está entre sus aficiones favoritas, porqué nos está confesando que su sensibilidad está atrofiada, también hay que desconfiar de aquellos que dicen: “a mi sólo me gusta tal tipo de música, porqué lo demás es ruido”, se están perdiendo muchas cosas por juzgar la música por su aspecto estético. Está claro que el mundo está cambiando, o más bien cada vez hay más gente que no se entera de nada, como ejemplo: The Rolling Stones en su momento catalogados de “majestades satánicas” hace tan solo unos cuantos años atrás, fueron contratados por la Xunta de Galicia, para la celebración del año Xacobeo, otra contradicción más.

La Fusión musical y el buen gusto

En música, la fusión o mestizaje es un claro signo de inteligencia, yo te enseño lo mejor de mi música, tú lo mejor de la tuya y juntos hacemos algo aún mucho más brillante y aprenderemos lo mejor de cada cual. Así ambos podemos disfrutar de nuestras culturas y además esto que hacemos les gustará a los tuyos y a los míos. Como vemos es una forma de viajar sin moverte de tu casa. La fusión funcionará siempre que se haga desde el corazón y de una forma natural.

Uno puede querer ser original y hacer recetas nuevas en el mundo de la cocina, pero no hace falta probar un arroz con bogavante con un baño de chocolate caliente para saber que se trata de una combinación absolutamente desafortunada, hay cosas que por separado funcionan muy bien, pero que juntas son horribles. Para ser originales está claro que hay que experimentar, pero con un mínimo de buen gusto. Aquí entramos en otro terreno pantanoso, ¿qué es el buen gusto?.

Si observamos a nuestro alrededor habrá cosas que nos sorprendan por su belleza, hasta encontrar otras que nos sorprendan aún más. Este es un viaje que podemos iniciar y que no tiene fin, el arte, la belleza, todo ello en definitiva alimenta nuestro espíritu y nos llena de satisfacción y de vida.

A veces no sabemos distinguir algo bello de algo que no lo es, está claro que la miel no está hecha para la boca del asno. De ahí que haya un gran espacio para la música más mediocre, ¿los artistas que más venden son acaso los mejores?. Quizás para la industria sí y para los que no saben qué comprar también, pero para los que tiene más cultura musical, lo que más vende, en general, es síntoma de lo que no hay que comprar. Por lo tanto, si tu música le gusta a mucha gente, quizás sea porque coincidas con el nivel de la gente que la consume, por lo tanto cuidado con el exceso de éxito, está claro que es un arma de doble filo.

La Música como Cultura

Necesitamos tener la mayor cultura musical posible si queremos hacer algo en este negocio de la música y el sonido.

Tenemos la obligación de aplicar estas fórmulas para nuestros propósitos:

+ conocimientos es = a + oportunidades,
+ cultura es = a + libertad creativa.

Estas son algunas de las claves más importantes que se deben tener en cuenta, ya que hoy en día tenemos a nuestro alcance las herramientas creativas, pero solemos carecer de los conocimientos suficientes para terminar una producción musical con pleno éxito.

La Producción Musical es un trabajo en equipo

España es un país donde se triunfa de forma individual, por ejemplo, en el deporte, Fernando Alonso, Daniel Pedrosa, Rafael Nadal. ¿Y en la música?, ¿sabemos trabajar en equipo?. En general, tenemos tal afán de protagonismo (quizás por complejo de inferioridad), que pensamos que no nos hace falta nadie más. A lo mejor esto sea porque despreciamos o no sabemos ver lo que hace una larga lista de profesionales que intervienen en la elaboración de un disco o en la preparación de una gira. Éste es un grave problema, pensamos que da lo mismo quién nos grabe, pues somos tan buenos que da lo mismo quién lo haga, o que da lo mismo qué técnico nos mezcle en directo; pensaremos “cómo van a ser ellos responsables también en parte de nuestro éxito, nuestro éxito es nuestro y de nadie más, es más, en mi casa me grabo yo solo, que esto de grabar bien es una chorrada”. La auténtica realidad no es esta, ni mucho menos, pero pocos son los que la quieren ver. En el mundo de la música pasa lo mismo que con el deporte, hay una tendencia a hacerlo todo nosotros mismos; pero esto en este planeta sólo lo pueden hacer unos pocos afortunados con talento, como por ejemplo: Prince, Peter Gabriel, Lenny Kravitz, Trevor Horn, Norman Cook, y unos pocos más.

El mundo de la tecnología tiene una enorme complejidad y por supuesto que es importantísimo cómo se grabe o se sonorice la música. Hoy en día un ordenador, si nos referimos al mundo de la música y el sonido, creemos que es lo único que necesitamos, si queremos: componer música, hacer arreglos musicales, grabar sonidos, producir (dirigir el proyecto en su totalidad), mezclar los sonidos, masterizar (darle un acabado final), diseñar la portada del CD, realizar y dirigir nuestro videoclip, distribuir el trabajo discográfico a través de Internet, llevar un control financiero de nuestro sello discográfico, etc.

Como hemos visto, es una gran herramienta sin duda alguna, pero con un enorme peligro, ya que sin conocimientos es una máquina de crear falsas expectativas y por lo tanto de crear frustración. Si carecemos de conocimientos en lo referente a la composición musical, o en el arte de la grabación, o en de la producción musical, o en el de la técnica de las mezclas, o en el arte del diseño gráfico, o en el arte de dirigir un videoclip, o en el arte de organizar una campaña de marketing, etc, etc., ¿cómo vamos a conseguir un buen resultado?.

Como vemos, cada persona que participa en un proyecto musical puede aportar toda su arte y sabia experiencia en beneficio mismo del proyecto. Si juntamos la sabiduría de todas las personas que forman parte de alguno de nuestros discos favoritos, podríamos hablar de años y años de experiencia, que a lo mejor suman más de 100 años en algunos casos. Cómo podemos pensar que nosotros solos podemos hacerlo mejor, es que, ¿acaso estamos tontos, o qué?.

Cuando las cosas no salen como uno quiere, muchos serán los que se lamenten de su “mala suerte”, pero la realidad de este mundo del sonido de la música es que la buena o la mala suerte solo existe en la ignorancia de los que conforman la amplia mayoría de los “profesionales” en este negocio.

La buena suerte no existe, los buenos resultados son el fruto del esfuerzo de un sin fin de grandes profesionales. Me hace muchísima gracia que hace unos años en un concierto de una artista muy gritona con la que giré, el presidente de una multinacional para la Península Ibérica, después de coincidir en algunos otros conciertos de alguno de los distintos artistas de la compañía que preside, se acerca por el control de sonido y me dijera: “te has fijado que te traigo muy buena suerte, porque siempre que vengo suena bien“. Me voy a ahorrar lo que pienso, pero me pregunto cómo es posible que haya profesionales de la industria de la música que no sepan apreciar lo que hace un buen Técnico de Sonido y que consideren que el buen sonido es una cuestión de suerte.

A la hora de trabajar en nuestro Home Studio, ¿puede una única persona hacer todas estas labores a la perfección?, o el hecho de querer ser unos “genios” y de pensar que nosotros solos nos bastamos, hace que caigamos en un acto onanista creativo que sólo nos satisfaga a nosotros mismos, pero que resulta insufrible para quien lo pueda oír o padecer, por hablar con más realismo.

Música buena, Música mala

He de decir que como productor musical, me llegan infinidad de pajas mentales por parte de personas que nada saben de música ni de electrónica y que se autodenominan: músicos, compositores, productores, y que se da sobre todo en el ámbito de lo que ellos denominan “música electrónica“. Matizo, llegado a este punto, que opino lo mismo que el gran saxofonista John Coltrain (increíble músico de Jazz, que vivió personalmente los aspectos más extremos de la música), él decía: “sólo hay dos tipos de música: la buena y la mala” y coincido plenamente. Por lo tanto y sin discusión, existe buena música en todos los estilos musicales y por supuesto mala también, para nuestra desgracia. También aseguro que existe buena música electrónica, pero en proporción a la que se produce es ínfima.

Pocos son los grupos o artistas que se atreven a mostrar sus canciones “desenchufadas” (unplugedd) o desnudas tal y como son en esencia (la mayoría se compusieron al piano o con una guitarra acústica). Ya sabemos que si les quitamos todo lo que pueda resultar un adorno innecesario para la canción como son: unos buenos arreglos, una perfecta interpretación (en Estudio), y una buena producción, muy pocos son las que pasarían la prueba del algodón.

Cuando oigamos una buena canción hay que saber reconocerla, bien sea en una versión a piano, o cantada por Claude François, tocada por The Clash, o interpretada por el mismísimo Frank Sinatra, como es el caso de “My Way“. Además, todo el mundo sabe, pero no se pone en práctica, que: “aunque la mona se vista de seda, mona se queda“.

Este último aspecto es el que hay que tener mucho más claro, ya que hay mucha gente que no distingue lo bueno de lo malo, que no distinguirán jamás un Cavernet Sougvignon de un tinto de verano, es más probablemente que alucinen más con un Don Simón con Coca Cola. Sin sensibilidad no se puede distinguir ni respetar lo que hace un buen compositor, de otra persona que se dice compositor, y así en cada uno de los profesionales que conforman un proyecto discográfico musical, desde su gestación (composición) hasta que llega a tus oídos en forma de disco o en un concierto en riguroso directo. Hace años, al genial compositor español Antón García Abril, a la pregunta de: ¿qué salidas tiene un músico como usted en España?, respondió hábilmente, “por tierra, mar o aire” (es el autor, entre otras muchísimas obras, de la música de “El Hombre y la Tierra“).

El secreto de la buena Música

Vamos a contar por fin el secreto mejor guardado de la industria discográfica. Veamos cómo podemos llegar al nivel de “Thriller” de Michael Jackson, que es el álbum más vendido de la historia con más de 100 millones de copias despachadas en todo el mundo, desde su lanzamiento en diciembre del año 1982. O si se prefiere: “Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band” de The Beatles, donde para alcanzar tal nivel se utilizó una fórmula que es de lo más sencillo. También sirve cualquiera de tus álbumes favoritos. La fórmula secreta es tan simple como contar con: buenos compositores, buenos arreglistas, buenos músicos, buenos ingenieros de grabación, buenos productores musicales, buenos ingenieros de mezcla, buenos ingenieros de mastering, buenos diseñadores gráficos, buenos directores de videoclips y el equipo que le rodea, buenos ejecutivos de marketing y un buen presupuesto.

¿A que es fácil?, ahora bien, si no contamos con todo esto, podemos suplirlo con tiempo y con un alto nivel de conocimientos, tanto en el ámbito del sonido como en el ámbito de lo musical. Si nos centramos en el sonido, el control absoluto del sonido, supone el dominio de un arte que para casi todo el mundo resulta invisible, por lo tanto indetectable para la amplia mayoría de los mortales.

La importancia del conocimiento musical y la experiencia

En las escuelas oficiales o privadas, en tan solo dos años, aprenderemos los primeros pasos; pero no podemos engañarnos, cuando salgamos con nuestro título no estaremos preparados para enfrentarnos al mundo del sonido profesional, a no ser que pasemos por un curso de sonido que complete nuestra formación a este nivel.

Un ejemplo visual: todos podemos ir a una tienda a comprar pinturas y un lienzo en blanco, todos podemos pintar un cuadro lógicamente, pero son muy pocos los que expresarán una sensación que podamos definir como arte. Si trasladamos este ejemplo al mundo del sonido, bien sea en Grabación o en Sonorización, todos podemos aprender a tomar niveles y grabar correctamente (en directo: tomar niveles y sonorizar correctamente), pero pocos expresarán con su mezcla una sensación que amplíe exponencialmente lo que suceda encima de un escenario o en una sala de grabación.

Cuando el resultado de lo que llega hasta nuestros oídos es pésimo, se dirá: qué malo es el equipo técnico, y cuando es extraordinario, qué bueno es el grupo. Esta es la realidad de nuestro trabajo, que le vamos a hacer, simplemente es así, nos guste o no.

El técnico de Sonido cuando mezcla está pintando un cuadro invisible con los objetos y colores que le aportan los músicos. El técnico de sonido, pinta ese cuadro sonoro mientras cada músico es un color que puede ser el apropiado o no, se puede pintar haciendo que predomine un color, se puede combinar un color con otro, se puede jugar con la profundidad, se puede pintar ocupando todo el lienzo o se puede ocupar una pequeña parte de él. Si sabemos interpretar lo que desea el artista compositor o interprete musical, tendremos una imagen tangible de lo que un día fue simple idea en la cabeza del músico y habremos conseguido expresar, desde el punto de vista musical, lo que se pretendía multiplicando exponencialmente lo que el músico había imaginado. Si sabemos lo que deseaba; también es cierto que puede que por nuestra limitada cultura musical y técnica podamos destrozar la imagen musical que deseaban generar los músicos o el artista encima del escenario o en una sala de grabación y dar al traste con la ilusión de un proyecto.

Curiosamente me doy cuenta con el paso de los años que hay básicamente dos tipos de técnicos, los que cuentan la verdad de lo que nos dan los músicos (músicos buenos suenan bien, músicos malos suenan mal) o los técnicos magos (músicos buenos suenan increíblemente bien, músicos malos, suenan bien) esto que parece mentira es toda una verdad, ya que tenemos una larga lista de trucos que nos van a permitir mejorar el sonido de unos mediocres músicos hasta el punto de parezcan unos auténticos profesionales. Podría poner un sinfín de ejemplos pero difícilmente los protagonistas me lo perdonarían jamás.

Pero la curva de aprendizaje de un músico implica al menos tres aspectos fundamentales, a parte de dar por hecho que deban poseer una gran cultura musical:

  • Fase 1: Se debe tener un control de la técnica para poder tocar todo lo que se te ocurra.
  • Fase 2: La búsqueda de tu propia personalidad como músico (que incluye tu propio sonido para que todo el mundo te reconozca. Hay músicos que saben como emular el sonido de muchos de sus ídolos, sin embargo todavía están buscando el sonido que los identifique en exclusiva).
  • Fase 3: Por último y no menos importante, llegar a tener un control de la dinámica (saber tocar junto a otros músicos con la misma intención) algo muy habitual en los años 40, 50, 60 y 70 (excepcional hoy en día), lo cual implica trabajar para que sea la música o la canción la que brille con luz propia y evitar querer destacar por encima de la música, que es todo lo contrario, las melodías más bellas son a veces las más sencillas y requieren de interpretaciones sencillas también.

Un buen técnico de sonido aplicará sus recetas mágicas para suplir las carencias de los músicos o de los cantantes que están intentando dominar su técnica, su sonido, o su dinámica, hasta que sean unos profesionales de verdad.

La música es como la vida misma, las cosas que más nos pueden hacer felices suelen ser las más sencillas, algo tan simple como la sonrisa de la persona amada ó la sensación de una cálida mañana de primavera. Poder hacer de estas imágenes bellos sonidos dependerá del dominio de la técnica para convertirlas en realidad.

05/09/2013 | , | Artículos Sonido

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