CICE - La Escuela Profesional de Nuevas Tecnologías CICE - La Escuela Profesional de Nuevas Tecnologías
contacto Te llamamos Campus Online

Entrevista: Astrid Busser-Casas, VFX Compositor en Weta Digital

entrevista-astrid-busser-casas-weta-digital

Hoy tenemos la oportunidad de conocer la trayectoria profesional de Astrid Busser­-Casas, compositora de VFX con NUKE en compañías del calibre de Prime Focus, MPC, The Mill y Double Negative.

Gracias por atendernos Astrid. ¿Cómo es tu día a día en Nueva Zelanda?

Wellington ha sido una grandísima sorpresa, ya que esperábamos una ciudad pequeña, de playa, sin mucha vida de ciudad, pero es todo lo contrario. La considero como “una pequeña gran ciudad”. Tiene todo lo que uno puede desear de una gran ciudad europea aunque sea en pequeñito, pero sin perder ese grado cálido, humano y relajado. Wellington es muy mediterránea en cuanto el ritmo de vida se refiere, pero anglosajona en cuanto a dinamismo y cultura de trabajo.

La gente todavía se dice “hola” en la calle y se interesa genuinamente en saber de dónde eres y lo que haces. Wellington también es muy internacional, no solo porque hay gente de todas partes, sino porque los “kiwis” locales han viajado y vivido en algún otro país; les encanta escuchar y compartir las historias que han vivido y probar cosas nuevas. Son muy curiosos y nada reservados. No tienen el síndrome introvertido típico de los isleños.

La vida aquí es más relajada, la gente es simpática y en comparación con otras ciudades en las que he vivido, hay menos burocracia en general. La gente se fia mucho el uno del otro y todo el mundo es muy honesto. Supongo que el hecho de que solo hay 4 millones de habitantes entre las 2 islas tiene mucho que ver, pero la actitud de “todos estamos en el mismo barco” y “todos tenemos que poner de nuestra parte” se nota mucho. Diría que es la norma y no la excepción.

Los “wellingtonians” son muy alegres e informales. Es una ciudad donde no es raro ver a la gente ir descalza, y donde aún es seguro dejar tu móvil y ordenador en una mesa mientras te pides el café.

Antes de Wellington vivimos en Londres trece años, que tenía la ventaja de poder viajar regularmente a España por trabajo o para ver a la familia. Eso lo notamos bastante. Desafortunadamente desde aquí eso es más difícil por la distancia. Aun así, hemos conseguido volver por lo menos una vez al año y la ventaja es que cuando vamos nos quedamos bastante tiempo. Lo menciono porque es algo a tener en cuenta si vienes a trabajar aquí. Esta muy lejos y es algo que no te das cuenta cuando vives en Europa, donde en 3 horas te plantas en cualquier sitio y a precios muy económicos. Lo bueno es que gracias a ello he aprendido que las distancias en Europa no son una barrera. Ahora no me importa coger un avión y visitar a alguien que solo este a “2” horas. Para mi eso está muy ¡cerca!. Tenemos mucha suerte.

Wellington es muy dinámica, artística, tranquila y emprendedora. Los jóvenes no tienen miedo de probar cosas nuevas. Hay muchos negocios llevados por gente muy joven. La media puede ser de entre 25 a 30 años.

Gracias a este ambiente positivo, internacional y emprendedor le dan mucha importancia a la calidad y la originalidad. Aquí en Wellington casi no existen las cadenas comerciales y menos los centros comerciales. Les encantan las boutiques y sus propias cafeterias o restaurantes. Hay muy buena comida y el café espectacular (el famoso Flat White). Para mi es el mejor café después del italiano.

Hay 5 cines independientes donde enseñan todo tipo de cine internacional. Aquí es más normal los cines estilo cine-club que los multicines de palomitas. Todos tienen bar o restaurante y puedes tomarte dentro un café o un vaso de vino en la sala. Para ser una ciudad tan pequeña siempre están organizando eventos interesantes como: el Festival Internacional de las Artes de Wellington, el WAO Festival de Moda-Arte, el Festival Internacional de Cine, y aparte de estos, siempre hay otros festivales como el de cine francés, italiano, latino, jazz, Fringe de teatro y mucho más. La ciudad se vuelca con todos los eventos al igual que la gente, con grandísimo entusiasmo y mucha gratitud.

Las distancias son ideales ya que todo está a 10 minutos. De casa al trabajo no son más de 10 minutos en coche. A la ciudad son diez minutos andando por un bosque sacado del mismísimo “Hobbit“. Lo bueno de esta ciudad, es que puedes planear más de 3 cosas en la misma tarde, cosa que en Londres es casi imposible. Si además le sumas que la ciudad está rodeada por naturaleza y mar, pues es una ciudad única; y casi no hay polución ambiental, cosa que aprecias después de haber vivido en Madrid y Londres. Es algo que se nota bastante.

Pero no todo es positivo, tiene un gran defecto y son los terremotos… Vivimos con un “kit” de emergencia en casa y llevamos otro en el coche. Al final acaba siendo parte de la vida normal.

 

Ya a nivel laboral, ¿qué destacarías de Weta Digital?

Uno de mis sueños ha sido siempre venir a Nueva Zelanda y trabajar en Weta. Cuando me enteré que harían “El Hobbit” y llegó la oportunidad, no dudé en decir sí. Este último año ha sido un sueño hecho realidad el poder trabajar en “El Hobbit 2: La desolación de Smaug“. Me siento una privilegiada de tener esta oportunidad y muy satisfecha de haber llegado hasta aquí después de tanto trabajo y esfuerzo. Me siento realmente feliz de trabajar con los grandes del cine y los pioneros de las nuevas tecnologías digitales. En Weta se respira un aire especial donde la creatividad y el trabajar en equipo son lo más importante. La realidad se impone y la prioridad es terminar la película a tiempo, pero también hay tiempo para divertirse y hacer que el esfuerzo valga la pena. Es una de las cosas bonitas de esta industria. La gente que conoces, las amistades que forjas, la solidaridad entre nosotros y el ambiente internacional. Tus compañeros acaban siendo tu familia.

Por supuesto, también existe el lado menos bueno, sobre todo, los horarios, que en este mundillo no son precisamente normales. Uno tiene que tener una pareja que entienda la naturaleza de la industria y sepa que a veces necesitas estar aquí a todas horas durante una temporada. Me refiero al fin de proyecto donde las horas son muy largas. Yo tengo esa suerte y tengo un marido que me apoya y que me cuida.

La rutina a menudo es trabajo, casa, dormir, comida, trabajo, comer, dormir, trabajar, comer…..y así sucesivamente. Lo bueno es que al final de cada proyecto puedes tomarte unas largas vacaciones y ¡bien merecidas!.

La calidad de la comida en Wellington es excepcional y eso se refleja en Weta. A diferencia de otras compañías, la comida que nos dan es muy buena. Nos cuidan mucho.

Lo que destacaría de Weta es su forma de trabajar. En otros estudios los animadores entregan el 3D en diferentes capas y el compositor 2D está encargado de alcanzar el aspecto final con ayuda de los Leads (jefes de secuencia) de 2D y que luego se convierte en la directriz para todos los compositores. En función del plano, te entregan capas capaces de modificar partes del alumbrado, cambios de color, etc. como pases de texturas, reflejos, especular, fondo, ambient occlusion, refraction, sombras o máscaras RGB.

 

¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?. ¿Cuál está siendo tu tarea?

Acabamos de terminar “El Hobbit 2” donde ejercí como compositora de 2D. Eso conlleva mezclar diferentes capas de elementos visuales creados por diferentes personas, como imágenes de archivo, cromas, 3D, matte paintings (maqueta pintada) y conseguir que sean una sola imagen capturada por una cámara. Solemos ser los últimos en trabajar en las imágenes antes de que vayan a DI (Digital Intermediate, el etalonado) y después a las salas de cine.

Un compositor recrea la realidad de una escena virtualmente en su ordenador mezclando elementos reales y animados, la composición del plano y las imperfecciones creadas por los efectos ópticos en la realidad. Esto es vital para que esta realidad “falsa” parezca auténtica. También añadimos efectos más obvios como pueden ser las explosiones, agua, fuego, escombros, cualquier cosa que el director quiera añadir o quitar de un plano o secuencia según la acción que ésta conlleva. Uno puede entrenar el ojo para ser bueno en composición 2D, y si te gusta la fotografía mejor aún. La llave es la observación de las cosas en el mundo real. ¿Qué está haciendo la luz en esa escena?, ¿y cómo recrearla con certeza?. Se aprende mucho observando la luz, la niebla, la profundidad de campo, las imperfecciones de la vida.

Nuestro trabajo puede durar meses, ya que a menudo esperamos a que los compañeros de 3D terminen todas las partes que faltan en el plano. Es como una cadena de elementos. Cada día, 3D nos puede dar diferentes versiones de la misma imagen, cambiando levemente la posición de una chimenea, por lo tanto nosotros tenemos que cambiar la posición de nuestro humo, las nubes, el sol o de más elementos que conllevan ese plano. Suelen ser cambios sutiles, pero que cuando se unen, consumen tiempo y tiempo de render. Son muchas las revisiones, los compositores y los animadores suelen trabajar muy estrechamente para conseguir la imagen que tiene el director en mente. Un compositor suele añadir y modificar, entre otras muchas cosas: contraste y enfoque, gradaciones de color, desenfoque de profundidad, suavizado de contornos, sombras e imperfecciones para que la imagen se parezca lo máximo posible a una imagen real.

 

¿Qué destacarías de tu experiencia en “El Hobbit”?

En la actualidad, la herramienta principal para un compositor es Nuke. Personalmente, lo más interesante para mi fue trabajar en Deep Compositing, una técnica que te ofrece la posibilidad de visualizar los objetos tridimensionalmente dentro de Nuke. La composición sin capas, que se realiza con la información de profundidad extraída del pase Depth Z de un render de Maya, es incomparable. Mediante esta técnica podemos representar la información en 2D usando Point Clouds (localizadores) o la geometría, y así poder ir añadiendo elementos. Ubicándolas donde sean necesarias dentro del plano para crear esa profundidad de campo. Lo que anula la necesidad de máscaras innecesarias, ya que el pase Z se puede utilizar para ese fin y obstruir partes según su necesidad. También es posible averiguar matemáticamente, dónde se encuentran los objetos en profundidad. Lo bueno de trabajar en Deep Compositing es que no hay problemas a la hora de utilizar holdouts, ya que es algo automático.

Este es tu presente, pero ¿cuál fue el detonante para dedicarte a los VFX?

La fotografía y el cine son 2 de mis grandes pasiones. Desde el colegio tenía la intuición de querer trabajar en el mundo de la imagen y del arte. Sigo compaginando mi fotografía con mi trabajo y soy una fiel espectadora. El cine me encanta y todavía vamos al cine mínimo 3 veces por semana. Un fin de semana durante el invierno pasado en Wellington, mi marido y yo fuimos al cine ¡6 veces!, sábado 3 películas y domingo otras 3 películas, acabamos con los ojos cuadrados, pero es nuestro pasatiempo favorito. Si mi trabajo fuese ver películas, sería feliz.

No recuerdo un momento clave o un por qué claro. Lo único que se es que a mi siempre me ha encantado la fotografía desde pequeña y en el colegio, en clase de arte, revelaba mis propias fotos en blanco y negro. ¡Hecho de menos el cuarto oscuro de fotografía!. Puede que ahí empezase todo, porque experimentaba mucho con la imagen, las trucaba con efectos manuales y me encantaban los resultados de las dobles exposiciones (montajes de dos fotos). Una cosa llevó a la otra y decidí estudiar cine y televisión en Holanda para ampliar mis conocimientos de imagen añadiendo movimiento. En la Universidad todavía no sabía que quería hacer VFX digitales, pero tenía claro el camino a seguir. Experimentar y aprender todo lo que estuviese relacionado con la imagen.

Ya en la Universidad conocí un poco lo que eran los VFX. Fue un poco por casualidad, cuando en la Universidad de Breda empecé a jugar con el primer ordenador que compró el departamento de cine. Empecé editando sonido con un programa llamado Soundscape. Me gustaba averiguar cómo funcionaban las aplicaciones y aprender cometiendo errores. De ahí pasé al nuevo software de edición de imagen llamado Media 100, donde editábamos nuestras películas. Una cosa llevó a la otra y antes de darme cuenta, estaba jugando con algo llamado After Effects. Aunque en Breda los VFX que hacíamos eran más para las transiciones de imágenes de las películas o documentales tales como gráficos y textos que prefiero ¡olvidar!. Ya en el último año manejando las distintas opciones profesionales (si ser cámara de TV, productora, sonido, montadora, realizadora), decidí ampliar mis conocimientos de VFX con un Máster. Ya en el Máster lo tuve muy claro: meterme en este mundillo y como compositora 2D (también había opciones de ser animador o programador).

Siempre he intentado hacer lo que me gusta, no se si por instinto, por placer o por la necesidad de expresarme a través del arte, y doy gracias a todos por las oportunidades que me han brindado. He ido buscando poquito a poco las cosas que me hacen feliz y no ha sido una mala estrategia.

 

La formación es básica para alcanzar muchas metas y en tu caso particular, lo has hecho en diferentes países. ¿Cuál ha sido tu experiencia?

Fui a un colegio internacional desde los 11 a los 16 años en Holanda, y luego pasé a un colegio británico en Madrid hasta los 18 años. Por lo tanto, mi bachillerato es extranjero y el objetivo y la idea siempre fue de estudiar fuera de España. Elegí Holanda concretamente porque es mi otro país (mi padre es holandés), donde me siento en casa y es un país muy práctico, pero creativo. Los cursos que ofrecían las universidades me llamaban la atención por ser ser muy prácticos, que es lo que estaba buscando. Mi escuela en Breda la recuerdo como un lugar estimulante. Además el Gobierno holandés me pagaba la matrícula y me ayudaba con otros gastos.

Después de Holanda viajé a Inglaterra para cursar el Máster de Efectos Especiales Digitales en la prestigiosa Universidad de Bournemouth, gracias a una beca en Holanda. En aquella época era la número uno de VFX y esa fue la razón por la cual me fijé en ella. Los profesores pertenecían a la industria y enseñaban en su tiempo libre; otra fue por el equipo de ordenadores y las aplicaciones que utilizaban, Avid Media Illusion para componer, Autodesk Softimage para 3D y los ordenadores eran Silicon Graphics. Todo era lo más puntero y moderno de la época y yo tenía claro que quería un lugar que me diese la oportunidad de utilizar las máquinas de la industria. Aquí acabé conociendo a la postre muchos de mis amigos y compañeros con los que he trabajado y sigo trabajando a día de hoy. Muchos de mis mejores amigos siguen siendo de aquella época. Te das cuenta que este mundillo es MUY pequeño.

Holanda es un país muy abierto, la educación al igual que Inglaterra es muy práctica y muy “Hands on“. En Holanda hacíamos tres cortos o documentales como directores y las otras parcelas como sonido, montaje, producción o cámara las aprendíamos ayudando en los proyectos de los compañeros. Era muy intenso, pero aprendías todo el proceso de creación y producción, además de aprender lo que es trabajar en equipo. Todo se complementaba con clases teóricas, prácticas, de historia del cine, historia del arte y filosofía. Bournemouth seguía las mismas pautas prácticas, pero era más especializado. Estudiábamos matemáticas (que fue un infierno después de más de siete años sin ¡estudiarlas!), historia de la animación y VFX, de cine, programación y composición.

En la educación internacional e inglesa ser un team player (jugador de equipo) es algo que te inculcan desde muy pequeño, al igual que pensar por ti mismo, dar tu opinión, ser objetivo, crítico, constructivo y ayudar. La tranquilidad y paciencia son importantísimas en esta carrera y aprendes muchísimo de los proyectos en conjunto.

 

Como muchos otros que desean iniciarse en los VFX y que no disponen de experiencia previa, tomaste la decisión de comenzar como runner. ¿En qué consiste?

Al terminar el Máster en Bournemouth, allá por el año 1999, me fui directa a Londres donde empecé a trabajar de runner, que es una especie de becario, muy mal pagado y con poca responsabilidad. Runner significa literalmente “corredor” y es la persona encargada de atender al cliente, preparando el café, el té y llevándole la comida. Empecé en una empresa de VFX llamada VTR (ahora es Prime Focus), especializada en anuncios de televisión, videos musicales y algo de cine. Uno de mis primeros trabajos, que recuerdo con mucho cariño, es el videoclip de las Spice GirlsHoller“.

Ser runner es una manera de entrar en la industria, aunque sea desde abajo. Como dicen en Inglaterrait’s a way in” (meter pie y medio, o una puerta para entrar). Te da la oportunidad de enseñar tu personalidad y de demostrar si tienes la aptitud necesaria para aguantar ciertas presiones imprescindibles para hacer este trabajo. La primera: ¡la paciencia!.

Ahí aprendí toda la realidad de la industria, todo lo que no aprendes en la Universidad. Por ejemplo, lo que significaba trabajar con clientes, la presión que conlleva este trabajo, la paciencia que hay que tener, el no transmitir al equipo ningún tipo de estrés sino lo contrario; siempre mantener el control y la calma. También es una buena oportunidad de observar todo desde dentro y darte cuenta si de verdad quieres trabajar en ello. He conocido a muchos runners que han acabado abriendo sus propias compañías con mucho éxito. Empezar desde abajo es una ventaja, no una desventaja y en esta industria se respeta mucho. Yo por lo menos. Se aprende mucho y yo lo recuerdo como un periodo ilusionante y divertido.

Trabajé de runner solo 3 meses y tuve suerte, porque a los que ayudaba en mi tiempo libre, cuando no estaba haciendo de runner, necesitaban a alguien para hacer trabajos sencillos. Fui escalando posiciones desde compositor junior a senior hasta acabar de adjunta del departamento. Empezar en Londres fue fantástico porque la cultura anglosajona premia el esfuerzo, el trabajo y da responsabilidad y oportunidades a los jóvenes. Fué un periodo de mucho esfuerzo y trabajo, pero muy gratificante. Durante este periodo utilicé sobre todo After Effects, Photoshop, Illustrator, Bryce y Flame.

Después de 4 años quise concentrarme exclusivamente en cine, ya que VTR se concentraba más en publicidad (anuncios y videos musicales) y tomé una decisión difícil, dejando mi posición fija en VTR, mis amigos y mi estabilidad para probar algo nuevo. Dentro de ti sabes que tienes que tomar estas decisiones si quieres avanzar en tu carrera y no estancarte. Nada es para siempre y todo cambia. Mejor cambiar tú, ¿no?.

 

¿Qué destacarías de tu etapa en MPC?

Fue por ello que dejé VTR y empecé a trabajar en una de las mayores empresas de postproducción internacionales de Londres, The Moving Picture Company (MPC), donde trabajé en mi primera película, en la famosa saga de Harry Potter. Empecé a trabajar con la crème de la crème del mundo de los VFX en cine y por qué no decirlo, con algo de miedo en el cuerpo porque estaba acostumbrada al mundo de la publicidad, donde la forma de trabajar era otro mundo. El ambiente era nuevo, recién salida de una empresa de anuncios y diseño gráfico estaba acostumbrada a hacer las cosas muy rápido, ya que el tiempo apremia en el mundo comercial. Con el cine aprendí a tener más paciencia con los planos porque tienes más tiempo para hacerlos. Son más precisos y te concentras más en los detalles.

Pero tienes que creer en ti y rápidamente te das cuenta que no estás sola, de que todos tenemos los mismos miedos, y que es normal sentirse así cuando empiezas en un sitio nuevo. Poco a poco te das cuenta de lo que puedes ofrecer y vas ganando confianza y experiencia. Todos hemos empezado en algún momento y todos tenemos que aprender. Nadie lo sabe todo. Lo importante es aprender y trabajar con esfuerzo y humildad. Uno es cocinero antes que ¡fraile!.

Este periodo fue duro, pero también un catalizador. Es donde aprendí lo que llamamos en la industria “la naturaleza de la bestia” (Nature of the Beast). La sensación fue igual que cambiar de colegio, ese paso del último año de primaria, donde te conoce todo el mundo y crees que lo sabes todo, al primero de secundaria, donde no te conoce nadie y te das cuenta que no sabes ¡nada!. Yo venía de 4 años muy rodados y sabías lo que tenías que hacer casi sin pensar y de un ambiente muy familiar de no más de 30 personas y de repente, llegas a una empresa de más de ¡600!. Fue duro pero aprendí mucho. Estos momentos te hacen más fuerte y es donde aprendes más.

En MPC es donde empecé a utilizar Shake seriamente y donde aprendí muchas de las técnicas que aún utilizo hoy. Además durante este periodo trabajé en una de mis películas favoritas y de mejor recuerdo “Alexander” de Oliver Stone, el que llegó a pedirme que pusiese más sangre en el caballo de Alejandro. Es la escena donde lo hieren con una lanza en la batalla final. Es una escena ¡espectacular! y una de las que estoy más orgullosa.

En MPC conocí a muchísima gente con quién trabajo ahora, y hemos coincidido en varias ocasiones en diferentes empresas y países.

 

¿Qué destacarías de tu etapa en The Mill?

Después de MPC, me fuí a la compañía de los hermanos Scott, The Mill, para trabajar de nuevo en 2 proyectos de televisión: “Dr Who“, un re-make de la antigua serie legendaria de ciencia ficción de la BBC; y “Elizabeth“, un drama histórico sobre la reina Tudor para Channel 4, donde ganamos nuestro primer premio Visual Effects Society Award (VES) por los decorados digitales. Estos premios son los Oscars de los VFX y también se otorgan en Los Ángeles. Siempre quise trabajar para The Mill por sus proyectos tan interesantes. Eso es lo bueno de Londres, la concentración de empresas y de proyectos todo en la zona de Soho y Noho. Es fácil decidir dónde trabajar dependiendo del proyecto.

The Mill era una empresa muy joven, el edificio es como un chalet en Suiza con muchísimas habitaciones, donde uno se puede perder. La gente era muy simpática y un sitio maravilloso para trabajar. Había mucha vitalidad y todos ponían mucha ilusión y dedicación por cada proyecto. Había mucha energía. Muchos venían de The Mill Film que acababa de cerrar después de “Gladiator“. Todos los del equipo habíamos trabajado en el cine y veníamos a trabajar exclusivamente en estas 2 series. Nuestro objetivo era trasladar el look de cine a la serie. Se palpaba la creatividad.

El departamente de televisión en el que yo trabajaba en The Mill se ha separado y ahora se llama Milk VFX. Casi todo los miembros de entonces todavía siguen ahí, haciendo muchas de las series de televisión en Reino Unido.

 

¿Qué destacarías de tu etapa en Framestore?

Después de terminar en The Mill, Framestore me ofreció trabajar en un serie llamada “Walking with Monsters“, un spin off (derivado) de las famosas series “Walking with…“(sagas de “Caminando con…“). Framestore en esa época era muy conocida por sus series de ciencias naturales para Channel 4 y acabamos haciendo un documental de ficción para la BBC llamado “Ocean Odyssey“, que acabó ganando un premio VES y donde trabajé como Lead Compositor.

Fueron 420 planos de VFX con 12 compositores. Fue una gran experiencia, ya que estábamos empezando a experimentar con las posibilidades de Shake y el 2.5D. También tuve la oportunidad de trabajar en una de las famosas series de “Walking with…“, donde Framestore se hizo famoso por sus dinosaurios animados. Muchos de los que empezaron esa serie eran compañeros míos de la Universidad de Bournemouth, y que ahora están aquí en ¡Weta!.

Como he dicho es un mundo muy pequeño.

 

¿Qué destacarías de tu etapa en Double Negative?

Tras Framestore regresé al cine trabajando con la prestigiosa empresa de postproducción Double Negative (DNeg) que por entonces estaban trabajando en la exitosa saga de “Harry Potter” y “Bourne“. Por entonces ya había acumulado la suficiente experiencia para asumir más responsabilidad y ser supervisor de secuencias. Gracias a ello, me di cuenta de mi capacidad de organización y lo que me gustaba gestionar un equipo de personas.

Estuve trabajando en Double Negative 6 años, donde no solo conseguí trabajar en proyectos punteros e interesantes, supervisando mis propias secuencias, y donde también alcancé el sueño de ganar un premio VES personal por la mejor Composición Digital en una Película no Animada por la película “Inception” (“Origen“) de Christopher Nolan. Fue uno de los momentos más bonitos de mi carrera hasta ahora. El poder asistir como representante de Double Negative y recoger un VES en Los Ángeles y poder dar las gracias a Christopher Nolan en persona por haber escrito un guión tan maravilloso, fue algo emocionante. “Inception” ganó otros 9 premios VES, pero además acabó llevándose el Oscar y Bafta a los mejores VFX. Paul Franklin fue el jefe de proyecto de “Inception” y uno de los productores que recogió el Oscar 2 semanas después. Los dueños de Double Negative son Matt Holben y Alex Hope, siempre les estaré muy agradecida por todo su apoyo durante esos 6 maravillosos años.

Double Negative ha sido para mi la mejor empresa en todos los sentidos: calidad, cuidado por los proyectos, un ambiente cálido, humano y familiar, que no siempre es frecuente, y con gente que se preocupa por el bienestar de sus trabajadores. A veces esta industria puede ser fría e ingrata. Double Negative era y sigue siendo mi compañia favorita. La gente que la empezó tenía una visión y un sueño muy especial: hacer una empresa que fuese divertida. Donde la gente quisiera venir todos los días y disfrutar de lo que hacen. Creo que lo han conseguido y la gente que trabaja ahí es la mejor de la industria. Han conseguido su sueño y es un sueño que comparto.

inception-team-double-negative-vfx

En Double Negative, empecé a utilizar Nuke, que es el software que seguimos utilizando actualmente, aunque la tecnología avanza cada año y todos los días hay algo nuevo que aprender. No hay día que no me vaya a casa sin pensar “wau que interesante lo que he aprendido hoy”. Esa es una de las mejores sensaciones y es ese “hambre” por aprender es lo que te llena cada día. Nos pasamos media vida en el trabajo y qué mejor que trabajar en algo que a uno le haga feliz. Y si encima la empresa se preocupa por tu bienestar pues mejor aún.

 

En el previo de esta entrevista me comentabas la importancia del ámbiente internacional y las diferencias con España. ¿Qué necesita la industria (y mentalidad) de los VFX en España para rendir al mismo nivel?

En España hay muy buenos técnicos y compañías con mucha calidad pero faltan proyectos punteros e internacionales. Toda la gente española que he conocido durante mis años fuera es gente con mucho talento, pero en general nadie quiere volver. Es así y los que conozco que han vuelto se desilusionan por la falta de proyectos interesantes y retos en el trabajo.

Necesitamos ser más internacionales y más competitivos. No vale solo con hablar inglés, tienes que pensar y trabajar como ellos y realmente entender cómo son. Saber relacionarse con la gente internacional y así conseguir su confianza y conseguir esos proyectos importantes que podríamos hacer con la colaboración internacional.

Hay que cambiar algunos aspectos de la mentalidad o cultura de trabajo en España como: apoyar más a los jóvenes, ser más abiertos al extranjero y a otras formas de trabajar, no ser tan formales en la empresa, ser más creativos y menos corporativos. ¡Estamos hablando de cine no de un bufete de abogados!. En España la cultura de trabajo en general tiene demasiada jerarquía. Es casi militar, tajante y se teme al jefe. El resultado es que a menudo se trabaja con miedo. En general, mi experiencia personal en el extranjero es que el ambiente es más dinámico y te dan la atención y respeto que mereces. Debemos atraer talento de fuera y aprender o aplicar lo bueno. Mantener lo bueno de nuestra manera de trabajar pero cambiar lo que no funciona. Mis amigos en España es de lo que se quejan. Tenemos que abrir la mente al mundo y ofrecer lo mejor de nosotros y aceptar lo mejor de ellos. No se trata solo de calidad técnica, talento hay en todo el mundo. También se trata de crear un sistema que funcione y que sea competitivo y atractivo. Esto necesita el compromiso de todas las partes implicadas pero en España esto brilla por su ausencia.

Es difícil competir con el mundo anglosajón con centros tan potentes como Londres, Los Ángeles, San Francisco, Nueva York, Vancouver y ahora Wellington; y contra compañas tan prestigiosas como: ILM, Pixar, Dreamworks, MPC, Double Negative, Weta y tantas otras. Además están los países emergentes como Singapur, India y China, donde muchas de las compañas que mencionaba antes están abriendo sedes.

¿Por qué no España?. No es imposible. Ninguna compañía es infalible o eterna y se puede competir con ellos si se ponen las bases necesarias. Por ejemplo, el Gobierno podría dar incentivos fiscales a la industria del cine para atraer las grandes producciones. El cine es una industria sui géneris y diferente. Si se le apoya no solo es beneficioso para la industria, también para el país. Se fomenta la creatividad, se crea trabajo y se impulsa la imagen exterior de ese país. Es una manera de apoyar o crear una industria sin tener que depender tanto de las subvenciones del dinero público. La cultura en España se ve más como una carga. No se cree en ella y no se potencia todo lo que se debería. Es increíble que no se den cuenta que puede ser una fuente de ingresos.

 

¿Qué debe cambiar para atraer de nuevo a la industria de Hollywood en España?

España podría estar en una posición privilegiada por nuestra calidad de vida. Uno de los factores que busca el trabajador digital es la calidad de vida. Después de un buen sueldo y buenas condiciones laborales, o un proyecto importante e interesante, si podemos trabajar en un lugar con buen tiempo, buena comida, y donde se pueda criar a una familia, pues es un plus para mucha gente. Ahora mismo es lo que ofrece Nueva Zelanda, que se ha convertido en un lugar muy atractivo, no solo por lo que representa Weta, también por el estilo de vida más relajado que ofrece en comparación con grandes ciudades como Londres, Nueva York o Singapur. A Vancouver le pasa lo mismo, mejor para familias. Estos factores no hay que descartarlos y España lo tiene todo desde ese punto de vista y es algo que se valora mucho.

España podría ser el lugar perfecto, pero lo primero es tener un sistema que funcione. Crear un país abierto y dinámico. No puede ser solo sol, playa y paella (que es todavía hoy nuestra imagen exterior). Hay que hacer más para construir y vender una España moderna, dinámica y competitiva. Con los tópicos no vamos a ningún lado. Pienso en las Olimpiadas y es increíble que la frase estrella fuese el “relaxing cup of café con leche“. En general, el español es muy cerrado y orgulloso. No hay nada de malo en estar orgulloso de tus raíces, pero no cuando se piensa que solo se vive bien en España. Hay muchos otros países que tienen sol, playa y buena comida; y no somos los únicos que tomamos un “relaxing cup of café con leche“. De hecho el café en Madrid, por lo general, es bastante malo.

Solo habría que crear un sitio idóneo para que los grandes estudios quieran volver a venir a nuestro país. De esa manera mucha gente internacional no dudaría en trasladar a toda su familia a España. ¡Que muchos aquí ya me aseguran que se vendrían!. Nuestra forma de vida es muy atractiva en el exterior.

Hablamos de una industria high tech, muy sofisticada y cara que necesita el compromiso y el impulso de todas las partes. Empezando por los incentivos por parte del Gobierno a base de privilegios fiscales para las empresas de postproducción a los que me refería antes y que ayudaría a que se creasen empresas, serían más competitivas y atraerían inversión de fuera en forma de proyectos importantes.

Hace 2 años hablé con muchas de las empresas, centros de estudios y departamentos de Universidad relacionados con la industria que atendieron la conferencia en Galicia de Mundos Digitales, organizado por Manuel Meijide, y todos coincidieron en apuntar que la falta de comunicación era uno de los factores que fallan en España, pero todos estaban dispuestos a colaborar. Así que la intención y el querer hacer están ahí, solo hay que llevarlo acabo. España no solo necesita ser más dinámica, también debe tener más iniciativa y ser más emprendedora.

Quizás, lo que España necesite es ser más práctica desde el colegio y la Universidad. Eso es algo que yo agradecí muchísimo en la Universidad en Holanda. Mis 5 años fueron totalmente prácticos, haciendo películas de principio a fin. En Bournemouth igual. Nos pasamos el año entero utilizando ordenadores y los software de la industria. En España se estudia demasiado de memoria y yo creo que se necesita menos teoría y más práctica. En este caso, más ordenador. Al fin y al cabo va a ser la herramienta de tu trabajo. Cuando voy a España a dar alguna charla, siempre pregunto a los estudiantes las horas prácticas de ordenador y me sorprende que no lo ven como una prioridad. ¡Me han llegado a decir que no lo han utilizado en toda la carrera!.

También habría que crear puentes y colaboraciones con todos los centros internacionales. Hacer intercambios para ir aprendiendo nuevas técnicas y compartir conocimientos, ideas y maneras de trabajar. Lo único que hay que hacer es llamar a los sitios, y se por mi experiencia que los centros se mueren por colaborar y compartir ideas. Es enriquecedor.

En Holanda, uno de mis profesores decía que cuando mucha gente internacional se juntaba se hacía internacional por osmosis. Es inevitable no aprender de los demás. Llevo viendo esto desde pequeña, primero en casa, el colegio, luego en la Universidad, y ahora en cada empresa a la que voy. Siempre es lo mismo. El cine es un grupo de personas que se ponen de acuerdo para hacer algo juntos. Es un trabajo de equipo. Si hay gente de diferentes países es un verdadero reto, pero enriquecedor e interesante.

Mi experiencia trabajando en empresas “de fuera” me ha enseñado sobre todo a colaborar, compartir y mostrar ideas a los demás sin miedo. A tener mucha iniciativa respetando siempre las ideas de los demás. Compartir técnicas y enseñarlas siempre a aquellos que empiezan. Esto crea un ambiente de bienestar, sin miedos, y de formación colectiva. Ser muy abierta a las ideas de otros pero no tener miedo a decir lo que piensas. Darle mucha importancia a lo que haces tú y darle importancia a lo que hacen los demás. He aprendido que si das responsabilidad a los demás y les das confianza, florecen. Te harán un trabajo increíble porque se valoran a si mismos y quieren enseñarte de lo que son capaces. Se crea un ambiente de motivación especial y no de estancamiento y apatía como el que sufre España.

Es increíble lo mucho que se aprende compartiendo, sobre todo si superas los límites que todos nos ponemos en nuestras mentes. Los ingleses son un buen ejemplo de esto. De confiar en uno mismo y no tener miedo a nada.
España tiene a gente muy buena en el extranjero que vuelve para ver a su familia todos los años. Es un tópico: a casa por Navidad… Les encantaría poder volver y hacer este trabajo tan maravilloso en su país, pero el trabajo está ahí fuera… por ahora… algo falla en España… Por ahora queda emigrar. Solo hay que lanzarse a la aventura, buscarlo y trabajar duro.

Necesitamos cambiar desde dentro la mentalidad española un tanto cerrada y ser más dinámico para volver a atraer a que vuelva este talento e impulsar el talento que ya existe en el propio territorio. Nadie quiere trabajar en un lugar estancado. Sobre todo creer en nosotros. Hay que recuperar la confianza, pero a menudo en España me encuentro con una mentalidad negativa y escucho frases demoledoras como “eso es imposible” y “eso es muy difícil”. En España necesitamos ser más abiertos y positivos para trabajar mejor y lanzarnos a emprender proyectos. Todo es posible si se dan las circunstancias.

Nueva Zelanda lo ha conseguido y ha creado Wellywood y sus condiciones geográficas no son las más idóneas. ¿Por qué no podemos nosotros hacer lo mismo siendo un puente entre Europa y el mundo latino?. Existe un precedente. ¿Que fue de la época dorada del cine de Hollywood donde los estudios rodaban en España?.

 

Si quieres dedicarte a la producción de VFX del máximo nivel, parece una obligación ser nómada. ¿Qué hay de cierto en esta afirmación?

Sí es cierto que este trabajo te hace ser un poco nómada si así lo quieres. Si buscas los proyectos interesantes es inevitable cambiar de empresas, lo que significa diferentes países. Aunque en Londres tienes a 6 o más en la misma ciudad y es más fácil cambiar de empresa sin cambiar de ciudad. Aquí en Wellington solo hay un estudio, asi que es más complicado. Aunque parece que James Cameron está pensando en abrir su propio estudio aquí, así que puede que eso cambie en el futuro. En Vancouver hay más opciones, generalmente uno puede saltar de empresa a empresa según la película que te interese. Weta es la excepción.

Pros: que vives unas experiencias inolvidables, viajas con tu trabajo y aprendes muchísimo en el camino de la vida. Conoces a gente maravillosa. Contras: Estar lejos de la familia, aunque Skype ha sido una ¡¡maravilla!!, mudanzas constantes, aunque aprendes a minimizar tu vida y a vivir con lo esencial. Tiene sus ventajas.

También depende de lo que estés buscando. Yo conozco a gente que lleva toda la vida en la misma compañía, pero no olvidemos que hablamos de la industria del cine. El que este sector haya pasado un periodo de bonanza y estabilidad no quiere decir que mañana se acaben los proyectos. Lo normal es ir donde esté el proyecto y el trabajo.

No por ello quiere decir que no se puede conseguir tener una vida “normal”. Solo hay que cambiar la manera de pensar. Ser más flexible y no poner barreras. Conozco a muchas personas con familia y se las arreglan sin problemas. No es muy difícil porque para trabajar en el mundo del cine hay que estar un poco ¡loco!. No es para todo el mundo.

 

Los VFX es un trabajo apasionante, pero también muy exigente. ¿Cómo son las jornadas de trabajo habitual en compañías del calibre de Weta Digital?

En Weta se trabaja duro, muy duro a veces. Pero cuando acaba el proyecto te puedes dar un buen descanso. Estos periodos son los más difíciles, porque casi no ves a tu pareja. Pero también son los momentos más interesantes. Se hace mucha piña con el grupo con el que trabajas y nos apoyamos mucho. Es como estar en un barco en medio de una tormenta. No es lo deseable, pero es espectacular ver cómo vamos saliendo de ella. La ventaja que tiene Wellington es que con lo pequeño que es siempre puedes hacer tiempo para ver a la familia. Puedes ir a casa a comer, cenar y luego volver al trabajo. A veces te preguntas que haces ahí, pero la satisfacción al final es máxima, y si el proyecto ha sido bueno, todo merece la pena.

Luego es vuelta a empezar y al horario normal. Somos un poco “yonkis” porque nos quejamos cuando hay mucho trabajo, pero luego nos aburrimos cuando no hay tanto. Quizás el problema de esta industria es que va de un extremo a otro. De la “calma total” a la “madre de todas las tormentas”. No es lineal. Es la asignatura pendiente de la industria. Este trabajo puede ser agotador y de hecho mucha gente trabaja un tiempo y luego monta algo que no tiene nada que ver con el cine. También hay los que trabajan toda la vida de compositor o los que trabajan 6 meses y luego hacen otras cosas durante el resto del año. Hay de todo.

Para finalizar, ¿qué consejo darías a todos aquellos que están estudiando o buscando trabajo en VFX?. ¿Cuáles son las claves para triunfar en esta profesión?

Para mí es clave saber escuchar y sobre todo mirar. Pararse a mirar la vida, tu alrededor, realmente observar con detalle. Sentarse en un banco y estudiar con la mirada lo que esta haciendo la luz, la lluvia, los reflejos, las sombras, las hojas al caer del árbol, la velocidad en la que caen, ¿cómo caen las hojas cuando sopla el viento?, ¿qué sombra produce en la acera cuando cae al suelo?. Esas cosas que solo el ojo puede ver. Al fin y al cabo vas a recrear la realidad. Nosotros recreamos en el ordenador lo que pasa en la realidad. Sin ella no tendríamos ese patrón. La naturaleza y la realidad son las mejores escuelas. Es verdad que la realidad siempre supera a la ficción. Ese es el reto que tenemos en nuestro trabajo, imitar esa realidad cada día.

A los estudiantes les recomendaría practicar con el software que estén aprendiendo, hacer muchos tutoriales con tus propias imágenes y tus propios proyectos. Se aprende más de los errores, que de los éxitos. Y sobre todo, hacer lo que a uno le gusta, creer en tus sueños y hacerlo con pasión. No ser arrogante y un aviso: la industria es muy pequeña y la persona con quién trabajas hoy podría ser tus jefes en el futuro, así que trata a todo el mundo con respeto. La industria es dura y no hay que hacerla mas dura, trata a la gente como quieres ser tratado.

Es imprescindible tener una buena reel de tu trabajo. Recuerda que es tu tarjeta de presentación. No hace falta tener mucha experiencia al principio. Si acabas de salir de la Universidad nadie espera que la tengas. Lo importante es que sea profesional, sencillo, que no sea más largo de dos minutos y que esté relacionado con la parcela en la que estás interesado en meterte; si quieres ser animador pon tu trabajo de animación.

Mi primera reel era todo trabajo de Universidad (por eso las Universidades españolas necesitan ser más prácticas). Si tu curso no es muy práctico, haz cosas en tu tiempo libre. No hay nada como ver que alguien tiene pasión e iniciativa. Esto se aprecia mucho en el mundo anglosajón, del cine y del arte. Si muestras algo que no es bueno, no esperes que te cojan. Hay que salir ahí fuera y venderse lo mejor posible. Si tú no te lo tomas en serio, no esperes que la industria te tome en serio. El mundo fuera es muy competitivo y ninguna Universidad te prepara para lo que es el mundo real. La Universidad te da conocimientos, pero no te prepara para la cruda realidad. Por lo tanto, hay que hacer todo lo que puedas para hacerte notar. Por ejemplo, acompañar la reel con una buena carta de presentación, dirigida específicamente a esa empresa y persona. Escribe o llama para averiguar a quién tienes que dirigirte, hace mucha diferencia; pero sin ser un plasta. La línea entre ser entusiasta y ser un plasta es muy fina. Hay que saber cuándo escuchar, callar e insistir.

No dejar de intentarlo nunca y saber por qué lo haces. Si no hay trabajo, no dejes de hacer cosas, intenta trabajar de runner. No tengas miedo a empezar desde abajo. Todos lo hemos hecho. Si entras no seas tímido en preguntar y ayudar. Pide consejo a los que están en la empresa. La gente en el fondo quiere ayudar. Que sepan que estas ahí y que quieres trabajar ahí. Si no lo dices, ¿quién lo va a saber?.

Si tienes amigos o contactos, ¡utilízalos!. No es enchufe. Es networking. Nadie te va a dar un trabajo por la cara. Prepárate para la entrevista y para que vean tu trabajo en la reel. Merece la pena poner el esfuerzo y si te interesa una empresa de verdad aprende lo que hacen. El departamento de Recursos Humanos se da cuenta al instante si has hecho tus deberes.

Utiliza tus mejores recomendaciones, y sí, en el mundo anglosajón les contactan. Por eso pon los mejores que tengas, los jefes o profesores que sabes que te conocen bien. Los anglosajones se lo toman muy en serio, así que poner a alguien por poner a alguien, que no te conoce o que no le gustas, no sirve de nada.

Nada viene sin mucho esfuerzo y sacrificio, eso está claro y sin duda hay que trabajar duro para conseguir lo que uno quiere. Hay gente que te dirá que algo es imposible o muy difícil, pero como dicen los ingleses “imposible is nothing” (nada es imposible), y si tienes pasión de verdad debes intentarlo e ir a por todas para conseguir lo que quieres.

Las oportunidades están ahí, solo hay que lanzarse y creer en ti. A mí, en Holanda, un chico que se volvió de Londres me dijo que ni lo intentase, que era imposible. Si le llego a hacer caso… Por lo tanto, sobre todo tener pasión, trabajar duro, creer en ti y perseguir tus sueños.

En resumen:

  • Mucha Paciencia
  • Mucha Humildad
  • Mucha Tenacidad
  • Mucho Esfuerzo
  • Mucho Sentido del Humor
  • Saber siempre lo que uno vale. Y mucha práctica

Enlace | Weta Digital | Astrid Busser-Casas

10/02/2014 | , , | Entrevistas Audiovisual

Miguel Gómez

Miguel Gómez

@miguelgomezeu

vuestroscomentarios

Miguel Gómez 11-02-2014

Hola Héctor, Gracias por tus palabras!. Respondiendo a tu pregunta: todo suma. Todo conocimiento relacionado con la imagen es bienvenido en composición: fotografía, iluminación, texturización, color, 3D... te ayudará a perfeccionar tu composición y a comunicarte con otros departamentos, por ejemplo, para solicitar un determinado pase de render al departamento de 3D, o aconsejar al equipo de rodaje cuando graben un chroma. No es un imprescindible saber de todo, pero ayuda. Hay que estar aprendiendo constantemente.

Hector 10-02-2014

Que maravilla de entrevista, las otras tienen mucho nivel, pero esta a mi modo de ver se lleva la palma. Que gusto ver una profesional del sector explicándose de esta manera tan extensa e involucrándose tantísimo en la entrevista, yo creo que no se ha dejado nada. Y sobre todo da gusto leer algo tan motivador después de leer muchas cosas malas de la industria, leer porfin algo bueno, o al menos una forma de plantearse esto desde otra perspectiva. No obstante lo de españa parece ser desolador, aquí hay un problema brutal y que tanto profesional no quiera venir aquí yo creo que es un auténtico problema, ojalá con el futuro cambien las cosas porque muchos amamos nuestro país y todas las cosas buena que tiene, pero también es cierto que hay que comer. De nuevo mil gracias por la publicación, y ojalá salgan mas entrevistas como estas y anteriores de estos profesionales. Solo quiero hacer una pregunta, y es que muchos venimos del video; y en tema de composición ya he visto que muchos recalcan la importancia de los conocimientos en fotografía, bien yo en fotografía tengo los conocimientos de los encuadres, planos, profundidad de campo, diafragma etc etc.. que es basicamente todo lo que puedo aplicar del tiempo que he trabajado en publi y lo que estudié en la universidad. Cuando se refieren a fotografía imagino que se referirán a todos estos apartados también no? No hay algún compositor que en vez de fotografía, esté especializado en realización de video y composición? jeje Un saludo!

Escribe tu
Comentario

Si quieres personalizar tu avatar, click aquí.
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *
Recuerda que los comentarios deben ser revisados por un administrador.

Mándanos tu consulta

Puedes llamarnos al 91 401 07 02 (Centro Maldonado) o al 91 435 58 43 (Centro Povedilla).

Si lo prefieres, déjanos tus datos y nosotros te llamamos.

*Selecciona una titulación

Te llamamos sin compromiso

Puedes llamarnos al 91 401 07 02 (Centro Maldonado) o al 91 435 58 43 (Centro Povedilla).

Si lo prefieres, déjanos tus datos y nosotros te llamamos.

Entrevista: Astrid Busser-Casas, VFX Compositor en Weta Digital
Solicita información sobre
Envíanos tu opinión sobre CICE
Nosotros te asesoramos

¿No te decides?

Nosotros te ayudamos. Utiliza nuestro buscador avanzado para encontrar el curso que quieres.