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El futuro de la postproducción y de la industria audiovisual

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La crisis económica ha forzado el cierre de muchas empresas en el sector de la postproducción audiovisual, pero ¿es tan negro el panorama como nos lo quieren mostrar?. ¿Qué soluciones existen?.

Imaginemos la siguiente situación: Manuel llega a la empresa “X”. Tiene una entrevista de trabajo. Le han pedido que lleve no sólo su currículum (que siempre puede contener todo tipo de fantásticos trabajos nunca realizados) sino, y sobre todo, su demoreel, nombre técnico con el que se conoce habitualmente en el sector audiovisual el resumen de trabajos previos editados de un modo atractivo para captar el interés del cliente o empresario.

Después de una charla más o menos informal y de visionar rápidamente el contenido de la demo, el entrevistador concluye la reunión dando muestras de su interés por el trabajo del operador, pero añadiendo al final la devastadora frase “cuando nos entre algo de trabajo te avisamos, ahora mismo estamos parados”. Y eso en el mejor de los casos, en otras ocasiones el “ya le llamaremos” suele ser la fórmula tópica elegida para concluir el encuentro.

Crónica de una crisis anunciada en la industria de la postproducción audiovisual

El sector audiovisual está atravesando la mayor crisis que se recuerda a nivel nacional, arrastrado por la crisis generalizada que sufren todos los sectores productivos del país. La dependencia de buena parte del sector con respecto a las empresas de construcción y del sector bancario ha provocado un efecto dominó por el que muchas empresas de producción y postproducción, además de canales televisivos y empresas auxiliares del ámbito audiovisual, se han visto abocadas al cierre al no poder hacer frente a los pagos de gastos y salarios.

Parte de la responsabilidad de este declive del sector habría que buscarlo también en el endeble entramado empresarial, lastrado durante décadas por una excesiva dependencia de subvenciones y ayudas. La perversión de este sistema ha provocado que el sector audiovisual (especialmente el sector cinematográfico) no se haya constituido como una verdadera industria independiente, y por lo tanto, ha resultado ser muy vulnerable con respecto a los vaivenes políticos y económicos de los últimos años.

La crisis económica golpea en todos los sectores, lo que implica menores riesgos y recortes en el sector publicitario, otro de los grandes damnificados de esta crisis, vía de ingresos habitual en el sector audiovisual. El modelo actual de publicidad está más que agotado. Las grandes empresas ya no quieren publicidad para televisión, medio por excelencia de la difusión publicitaria en este país durante décadas. Internet es la nueva frontera, pero los presupuestos se han vuelto tan exiguos que lograr un buen contrato para realizar un anuncio en condiciones es casi misión imposible. La cutrez y el “todo vale” se impone en ausencia de fondos. En este orden de cosas, las grandes empresas audiovisuales son las más afectadas por esta bajada generalizada en los presupuestos y algunas se han visto abocadas a diversificar su producción, a procesos de regulación de empleo y en el peor de los casos al cierre.

Recetas para un cambio necesario en la industria audiovisual

Ante este panorama desolador cabe preguntarse, ¿cuál será el futuro del sector y más específicamente de la postproducción audiovisual?, ¿realmente es tan negro el panorama como nos lo quieren pintar?, ¿hay alguna salida, especialmente para aquellos que se forman y quieren iniciarse en el sector audiovisual?.

El sector audiovisual sigue siendo uno de los sectores donde se prevé mayor crecimiento en un futuro próximo. La diversificación de pantallas y de modos de consumo abren un enorme campo de posibilidades a quien se quiera iniciar en este sector, y en general, para la regeneración de la actividad a medio y largo plazo.

Como sucede en cualquier sector en crisis, lo primero que debería acometer el sector audiovisual nacional sería una reestructuración en profundidad de sus métodos de producción y una diversificación de productos y servicios. Otra de las tareas a acometer sería la independencia definitiva con respecto a subvenciones y empresas “oportunistas”, la creación de un tejido industrial sólido pero a la vez flexible y sobre todo la internacionalización de los contenidos.

Es una batalla que se libra desde hace décadas entre el supuesto producto de calidad / obra de autor frente a lo comercial, entre el “ombliguismo” y la conquista de nuevos mercados con un lenguaje más universal.

Un horizonte profesional no tan lejano. Soluciones

La ultra-especialización de los profesionales ha dado paso a un rol más flexible en el que se pide que el operador tenga conocimientos amplios sobre todos los procesos de postproducción y sea capaz de enfrentar cualquier tarea dentro de ese proceso. Si bien esta diversidad de conocimientos conlleva como contrapartida una falta de conocimientos profundos de cada uno de los roles dentro del proceso, lo que en muchas ocasiones redunda en baja calidad del producto final. El punto medio debiera ser, como en otros tantos aspectos de la vida, la opción más apropiada, contando con profesionales muy especializados en determinadas áreas y otros con conocimientos generales que permitan esa flexibilidad que el mercado demanda actualmente, dando su oportunidad a todo tipo de perfiles profesionales.

Los nuevos profesionales y aquellos que deciden reciclarse en tiempos de dificultad se preguntan, y no sin razón: “¿para que formarse si no hay oportunidades?”. Lo cierto es que estamos en el momento histórico donde, paradójicamente, hay más oportunidades en el sector audiovisual de las que ha podido haber jamás.

El problema radica en el empecinamiento por lograr un trabajo fijo en alguna estructura tradicional (léase televisión, productora o empresa de postproducción tradicional) sin contemplar la enorme cantidad de oportunidades que se pueden encontrar en sectores inimaginables y, como no, a través de Internet. La cuestión es buscar el nicho de mercado donde se pueda encajar y tener una actitud emprendedora. Fuera de nuestras fronteras hay muchos países que demandan profesionales en el sector audiovisual, países que están en crecimiento y quieren hacer crecer todos sus sectores productivos, pero no cuentan con mano de obra especializada. Opciones siempre hay, la cuestión es tener vocación por este trabajo y buscar el hueco allá donde se encuentre. Es lo que el sector demanda en estos momentos.

Crisis significa “cambio” en griego, también supuestamente “oportunidad” en chino. Justamente el momento actual debería suponer la ocasión perfecta para refundar un sector como el audiovisual que mira siempre al futuro, la oportunidad de lograr un sector saneado, productivo y sostenible que pueda adaptarse mejor a los desequilibrios de la economía nacional y mundial en los años venideros. El futuro de ese modo será blanco de esperanza y oportunidades.

02/09/2013 | , , | Artículos Audiovisual

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